lunes, 21 de diciembre de 2015

Navidad, comida en tres actos...


Esta mañana, preludio de Navidad, las gentes de la cocina nos han agasajado con ricas viandas... sólo se las puedo mostrar, no tengo palabras para expresar lo rico que estaba todo...


Nos dispusieron una muestra de su buen hacer, había de todo, desde piquillos rellenos a tartas variadas, refrescos a banda y, sobre todo, muy buena compañía... pero eso queda para otro momento...
Nos lanzamos «¡al ataque!» y poco quedó... estábamos, una vez más, todos los trabajadores del colegio.

«¡Jefe, nunca las mañas pierdas!»


sábado, 19 de diciembre de 2015

Convivencia.... por Navidad...


Un añito más, como cada Navidad, los trabajadores del Colegio La Lajita, nos fuimos a parrandear de almuerzo.
El sitio elegido (el Jefe de Estudios tuvo algo que ver) fue el Mirador de Sotavento, desde el cuál hay unas vistas preciosas de Costa Calma y alrededores...
¿Por qué no decirlo?, nos pusimos "bonitos", muy buena la comida, el ambiente y mejor la compañía...
Le dimos para atrás al reloj de la sobremesa y nos pasamos una tarde así de bien...
Ahora nos toca esperar a la próxima...
«¡Feliz Navidad y una maravillosa entrada de años a todo el mundo!»


viernes, 20 de noviembre de 2015

Llegó el otoño...

Desde primerita hora de la mañana, todavía con el medio sueño pegado al cuerpo, con ganas de fiestita, de pasarlo, todos juntos, chupi calabaza... empezamos la "bienvenida al otoño", ellos, nuestros "protas" repartidos en grupos mezcladitos, fueron pasando por los disntintos talleres que se prepararon para darle más emoción al día.
¡Teníamos de todo", decoración, caretas, taller de hojas...!
 Ellos, con gran esmero, a la orden del profe encargado iban haciendo de todo; unos pintaban, otros eran pintados, unos hacían deportes, otros, entre tanto, jugaban al juego de la "sillita" en donde nuestra maestra "fiestera" se lo pasaba mejor que ellos.
Siempre era la primera en sentarse, ¿no estaría recomendada por doña castañona?
En otros lados, se decoraban paredes, castañeros que aparecían de la nada;
ahora ya vacíos.
En otro ladito, acurrucada bajo su gorro de bruja, nuestra maestra "cuentacuentos" hacía las delicias de contar un cuentito a los chavales de todo el cole. Gorro, baúl, libros y el suelo como platea de teatro.
Contar que algún grande, yo por ejemplo, disfrutamos más que los niños y niñas. ¡Qué bien me lo pasé!
Luego, ya al final, como rito ancestral aparecieron ellas, desde el taller de "cucuruchos" aparecieron mil envueltos, para llenarse del rico alimento. Nuestra cocinera nos las preparó para que disfrutáramos "a tope" del festín.
Todo lo bueno llega a su fin, pero para el año que viene, más, con otras historias, otros entretenimientos. Darle las gracias a todo el profesorado, especialmente al "equipo" por salir todo tan "chuli".